Solo un poco de amor-cap 5-
Escuche que alguien daba pasos hacia la habitación donde me encontraba, esto hizo que de inmediato cerrara los ojos para hacerme la dormida.
Abrieron la puerta, sentí como se acerco hacia mí y se quedo unos minutos observándome, luego se cerró la puerta, supuse que salió de la habitación. Abrí los ojos y allí me quede, sin saber donde estaba ni con quien, no tenia las fuerzas suficientes para poder levantarme, tenía un dolor de cabeza que me estaba matando. Intente coger fuerzas para impulsarme, pero fue inútil, estuve ahí desamparada por una hora sin poder hacer nada por mí misma.
Solo pensaba en mi padre y mi tío, seguro estaban que chispeaban, eso me daba aun más dolor de cabeza, estaba muy preocupada, por lo que una vez más hice el intento de parame pero no pude, se me ocurrió coger mi iphone blanco, aunque me costó cogerlo ya que estaba en el bolsillo detrás de mi short de jean, lo conseguí, tenía un montón de llamadas perdidas de Miranda y mi padre. Intente llamar a uno de los dos pero no tenia señal, genial.
Pasó una hora más y me sentía mejor, ya podía levantarme, así que lo hice, y una vez hecho decidí salir de la habitación.
Pase por el largo pasillo del apartamento hasta llegar al living principal, allí se encontraba el mal educado, digo, Justin Bieber viendo Tv.
Aclare mi garganta para que mirara hacia atrás y supiera que estaba allí, parada justo detrás, apoyada en el sofá.
-Por fin, despertaste.-dijo concentrado sin dejar de mirar la pantalla de la tv.
-¿Tu quien eres?...-dije pensativa.-Ah, cierto, el mal educado del otro día.-dije intentando controlar mis nervios, estaba en casa de Justin Bieber, ¿Quién no estaría nerviosa?
-Mal agradecida, tomate esa pastilla que está en la mesa del comedor, ve.- dijo en una orden y sin desconcentrarse del partido de futbol que estaba viendo en la tv.
-¿Mal agradecida por?-dije con cara desafiante.
-Este que está aquí te salvo la vida.-dijo luego de voltearse por fin a verme, serio, mirándome a los ojos, con su mirada de egocentrismo, movió su cabello y luego volvió su mirada a la pantalla.
-Yo no te pedí que lo hicieras.-dije riendo.
-Yo no te pedí comentario alguno, por favor cierra la boca, me estás haciendo perder el partido de fútbol.-dijo serio y mirando la pantalla.
-Sí, no te preocupes, ya me voy.-aunque no me sintiera del todo bien, necesitaba marcharme de ahí para hablar con mi padre e intentar arreglar todo el desastre que yo había causado.
El no dijo nada al respecto, me tome mi pastilla, salí del apartamento de Justin, la puerta de ese apartamento de seguido se abrió y una mano detuvo mis pasos.
-¿Qué haces?-dije arrebatando mi brazo de su mano.
-¿A dónde crees que vas?-dijo serio.
-¿Quién te crees que eres? ¿Mi novio?-dije quejándome.
-Eso quisieras tu.-dijo con una hermosa sonrisa, me guiño el ojo.
-Sueña.-dije intentando ir a la puerta de mi apartamento pero el nuevamente me detuvo.
-No puedes caminar, tienes que acostarte en una cama… eso fue lo que me dijo la enfermera que te atendió.-dijo preocupado y tomándome del brazo.
-Si puedo caminar. ¿No me ves? Aun así si tengo que acostarme en una cama, me acuesto en la mía, no en la tuya y si me soltaras el brazo te lo agradecería.-dije ya enfadada.
-¿A si? Apuesto a que estas loquita por dormir en mi cama…-dijo con cara de malo y sonriendo, aun sin soltarme.
-¿excúsame? ¿Esa es tu manera de conquistar a una chica? Porque siendo así… no creo que hayas estado con muchas.-dije burlándome y soltándome nuevamente de su mano.
-De esa manera conquisto a niñas como tú. -dijo en tono burlón.
-¿Niñas como yo? Estoy segura que tengo el cerebro más grande que tú, el que se comporta como un niño de 5 años eres tú.-dije enfadada.
-¿Cuántos años tienes? -dijo Justin sonriendo, acomodando su pelo y mordiéndose los labios, con una mirada cálida.
-No te interesa, soy más de lo que piensas y no te va a salir esa miradita estúpida conmigo, adiós.-busque las llaves en mi bolso e intente abrir la puerta de mi apartamento.
Me sostuvo la muñeca.
-Nadie me deja hablando solo, y menos una niña como tú, así que responde mi pregunta.-dijo en una orden.
-Te lo diré porque eres un acosador y me tienes harta, no porque me lo pides… tengo 17, ya adiós.-dije más que enfadada y arrebate mi muñeca.
-Una pregunta más…-dijo pensativo y sonriendo.
Cogió la delantera, se puso entre la puerta de mi apartamento y yo para bloquear mi intento de abrirla.
-No estoy para preguntas, de verdad, no es el momento, y no tengo por qué responderte preguntas a ti. –dije reprochando.
-Está bien, entonces hazme una pregunta a mí y te dejo en paz.-dijo desafiante.
-Okay!-dije animada y risueña. -¿Por qué me llevaste a tu apartamento si ni siquiera me conocías?-dije levantando una ceja con cara de desafío.
-Porque, lo que más cerca tenias era a mí, no me quedo de otra, y no sabía nada de ti, de donde vivías ni nada.-dijo alejándose de la puerta, se le quito la sonrisa y se puso serio.
-¿Ya? ¿Me quieres dejar en paz?-dije con voz de agotamiento.
-Sí. Es extraño, se tu edad y no tu nombre.-dijo con mirada conquistadora, con ese estilo de chico rebelde, volvió a acomodar su pelo.
-Si… me llamo ____________ Backus, gracias por ayudarme.-dije más calmada.
-¿Tu si sabes cómo me llamo yo no?-dijo sonriendo, con la mano en la nuca.
-Pues no, no lo sé. ¿Cómo te llamas? -dije intentando hacerme la desinteresada.
-Averígualo.-me guiñó el ojo, dio media vuelta y se fue a su apartamento.
Me dejo a mí, a ___________ Backus, la chica que no deja que un chico la deje en ridículo y sin palabras desde lo que le paso aquella vez…
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