Parte 1
Al sentarme a su lado lo miré y este me ignoró para decirle al joven mozo que trajera el menú. Seguía siendo el mismo Justin de siempre.
-¿Van a venir o no?-rompí el silencio que se acumulaba entre nosotros.
-Sí, van a venir.-me miró.-Así que por favor te pido que te comportes.-sostuvo suplicante.
-Está bien, pero sabes que esto no se quedará así.
Justin dejó escapar una sonrisa que deslumbró mis ojos ¿Qué si era hermoso?... que va, eso le quedaba pequeño.
-¿A qué te refieres con eso?-dijo Justin divertido.
-Me deberás una.-esto provocó que aquella sonrisa de Justin se hiciera aún más grande.-Es en serio.-dije intentando contener una sonrisa, Justin se dio cuenta de ello.
-Está bien, lo que digas.-sonrió una vez más.-Pero en serio debes comportarte.-lamió sus labios seriamente y miró a todos los lados.-actúa bien y que todos crean nuestra relación.-dijo casi en un susurro.
-Siéndote sincera, yo no me la creería.-Justin me miró realmente mal.-Solo soy sincera Bieber.
-Como sea.-dijo serio.
Llego el mozo con dos menús los cuales entrego a cada uno de nosotros. Justin no paraba de mirar a todos lados, podría jurar que estaba muy nervioso, todos nos miraban y algunos tomaban fotos.
Miraba el menú una y otra vez sin saber que iba a pedir, obvio de beber porque teníamos que esperar a que llegaran Chris y mi prima.
Justin pidió un Whisky, yo en cambio agua ya que no me decidía, Justin se burló de mí y me preguntó que si ahora estaba a dieta y la verdad es que no lo estaba.
Uno de los momentos más incómodos en aquel lugar fue cuando se nos acercaron, es decir, se acercaron a él unas niñas de unos diez años para pedirle una foto y autógrafos.
Una de ellas nos preguntó que si éramos pareja y el señor Bieber me miró sonriente y sin dudarlo afirmo, en cambio otra le preguntó por Selena y el ambiente se tornó algo incomodo tanto para mí como para él,
Justin le respondió naturalmente que aquello se había acabado y que yo era la chica que lo hacía feliz entonces me sonrojé bastante.
Llevábamos unos veinte minutos allí y parecía que tuviéramos días allí sentados.
Luego de todo aquel momento incómodo se tornó aun más cuando Justin no paraba, en serio no paraba de mirar hacia todos lados incluyendo la puerta de entrada al restaurante. Él estaba realmente nervioso.
-¿Te sucede algo?-reí.
-Sí.-dijo sin mirarme y entrelazó nuestras manos rápidamente.
-¿Justin?-dije mirándolo a los ojos.
-Cállate.-Dijo entre dientes a penas sin vocalizar.-
Acaban de entrar y vienen con alguien más.-dijo mirándome por el rabillo del ojo.
Ya podía entender la causa de los nervios de mi ‘’novio’’.
-¿y tú lo sabías?-dije rápidamente en un susurro.
-Sí.-Ni me miró y estaba serio.
-Eres buen cantante, pero eso de actuar lo haces muy mal.-reí.-Si somos novios se supone que debemos hablar ¿no?
Justin me miró sin saber que más hacer.
-¿Qué podríamos hablar?-aún miraba a todos lados menos a mí.
-Sólo bésame.-Pude darme cuenta que ya se acercaban a nuestra mesa.-Bésame como lo habías hecho antes.
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