Me levante rápidamente de la cama sin responder a su estúpido comentario y masajeé mis sienes mientras daba cortos pasos de un lado a otro.
Me aterraba la idea de hacerme pasar por novia de él, de fingir algo que no soy, y estar con una persona que no tuviese ningún tipo de sentimiento hacia mí.
Justin seguía con sus ojos cada uno de mis movimientos.
-¿Qué haces?-preguntó divertido
-Así me tranquilizo.-Lo miré fulminantemente.-Así que cállate.-dije para luego despegar mi vista de él.
-No me voy a callar.-dijo en un canturreo.-en serio, debemos hablar bien sobre lo que haremos mañana.-dijo luego de cambiar su cara de divertido a un seño fruncido.
-No tenemos nada que hablar ni nada que hacer Justin, no voy a fingir ser algo que realmente no soy.-dije alterada.
-¿Qué eliges? ¿Quedar como una puta?-Se levanto y se situó en frente de mí.
-¿Puta? -dije furiosa.
-Sí, así quedarás delante de todo el mundo.-dijo sosteniéndome de los dos hombros.
-¿Te puedo hacer una pregunta?-dije quitando sus manos de mis hombros.
-Ya preguntaste.-sonrió
Tenía una sonrisa hermosa, podía dejarme sin palabras solo con mostrarla.
-Es otra cosa Justin.-dije intentando mantener mi seriedad ante su dulce y encantadora sonrisa.
-Dime.
-¿Porqué tanto interés en que yo no quede como una… una cualquiera?
Este dejó su sonrisa a un lado, era increíble la destreza que tenía de cambiar de humor tan drásticamente.
-Esos no son tus asuntos.-dijo para luego alejarse de mí y caminar hacia un sofá que había del lado de su cama.
Justin se sentó allí para luego despeinar su cabello, eso me volvía loca.
-Mira la hora que es Justin.-dije mientras miraba la hora en la pantalla de mi Iphone.-Son las 3:00 am.
-Ven aquí.-dijo haciendo una seña de que me sentara encima de sus piernas.
-No Justin, no estoy para jueguitos.
-Yo no estoy jugando.-dijo poniendo su vista en mí. Yo estaba al otro lado de la habitación mirándolo confusa.
-Responde mi pregunta.-dije con los brazos cruzados.
-Te dije que no son tus asuntos y punto.
-Pues no quedamos en nada entonces, adiós.-dije en camino a la salida de la habitación.
Pensaba salir de allí, aun sin saber donde iba a dormir. Justin no hizo nada al respecto al verme en camino hacia la puerta.
-Espera _________.-dijo Justin antes de que yo abriera la puerta.
Detuve mis movimientos y volteé a verlo. Por dentro estaba victoriosa, eso era lo que quería que sucediera y… sucedió.
-¿Qué quieres?-dije intentado contener una gran sonrisa que estaba ansiosa por salir.
-¿Puedes venir?-dijo casi suplicante.
-Podría pero… no quiero.-dije volteándome hacia a puerta para poder sonreír sin que él me viera.
-Por favor.
-No es suficiente.-dije aun sonriendo.
-Por favor, tenemos que hablar.
-No es suficiente.-esta vez volteé a verlo.
-Está bien, te voy a contar todo ¿sí?-dijo en un tono suave y dulce.
No dije ni una palabra y encaminé hacia el sofá donde él estaba sentado.
Él hizo una seña para que me sentara esta vez a su lado.
-Cuenta.-dije mientras me sentaba a su lado.
-Conozco a mis fans mejor que tu y a los periodistas también.-dijo mirándome con seriedad.
-Continúa…
-Entonces, los periodistas son muy crueles, pueden hacerte tanto daño hasta que te sientas miserable e inferior a todos…
Me explicaba sin despegar su mirada de mis ojos, no miraba a otro lugar, hasta parecía como si mis ojos fueran su único punto de concentración.
-En todo caso con eso que me estás diciendo me harían daño a mí y no a ti.
-Si me harían daño, a ninguno de los dos nos conviene.
-Entonces, ¿mañana que diremos?-dije curiosa.
-Nada, mañana tienes que actuar como mi novia.-calmadamente despego su vista de mí para recostar su cabeza y mirar al techo.
-¿Así tan normal?-dije mientras miraba mi mano que estaba situada en el posa brazos.
-Sí, ¿qué más quieres?
-Mi prima debe saber la verdad…
-No, nadie debe saber la verdad, es muy peligroso, ni siquiera mis propios amigos.
-¿Qué?-dije alterándome.
Pude percibir en él una pequeña sonrisa que se le escapaba unas cuantas veces, me parecía algo calmado para la situación en la que él se encontraba.
No me tragaba del todo el cuentito que me había hecho, detrás de todo esto había gato encerrado.
-Si se le escapa a alguien que no somos novios nos veremos en un problema, será peor que haber dicho la verdad desde un principio.
-Justin, no sé si pueda hacer todo esto, no sé si estoy lista.
Él se acercó a mí sin decir una sola palabra y puso su brazo detrás de mis hombros para acercarse a mí lentamente hasta que nuestras caras quedaran a unos pocos centímetros de distancia.
-¿Qué rayos haces?-dije mirándolo con confusión.
-Nada cariño, ¿Qué hay de malo?-dijo divertido.-Eres mi novia, ¿no?-dijo para luego mirarme fijamente a los ojos y tocar tiernamente mis labios con su pulgar.
-Justin, lo haré, pero pongamos condiciones, esto no puede ser así.-dije alejándome rápidamente de él.
-No voy a permitirte condiciones porque.-lo interrumpí.
-No, no Justin… primero: cuando estemos solos ni me toques.-dije levantándome del sillón para ponerme en frente de él mientras contaba con mis dedos cada una de las condiciones.-Segundo: nada de cursilerías como amorcito o cariñito, tercero: habrá un límite de distancia.
-Okay, entonces yo también tengo derecho a poner mis reglas.-dijo mientras me miraba a los ojos.-Primero: En ninguna circunstancia te atrevas a coquetear con ningún chico, aunque yo esté o no presente. Segundo: mientras coqueteo con alguna chica, no te atrevas a acercarte y utiliza tu propia reglita del límite de distancia. Tercero: cuando estemos delante de cualquier persona, debes adularme, y hacer todo lo que yo te diga.
Me quedé realmente en shock, no me podía creer el machismo tan grande que tenía este ser humano, era injusto todo lo que había dicho, ¿seré yo su esclava?, já… ¿coquetear con chicas? ¿Pero quién se creé que es?
-Justin, esto es totalmente absurdo e injusto.-dije algo inquieta.-Solo te puse tres simples condiciones.
-¿simples? ¿Estás segura?-se quejó.
-Claro, son justas.-dije cruzada de brazos mientras movía mi pie derecho. Estaba enfadada.
-Solo la primera con no tocarte… ¡es demasiado!-dijo acostándose en su cama.
-Justin, escucha.-Este echó a un lado para que me pudiera sentar en su cama. –Está bien, independientemente de que estemos en desacuerdo con esas seis reglas, las tendremos que cumplir.-me senté a su lado.
Mientras iba diciendo todo eso, no paraba de pensar en lo último que él había dicho: ‘’Solo con no tocarte… ¡es demasiado!’’.
-Lo intentaré.-rió mientras me observaba.
-No, no da risa, no lo intentarás, lo harás.-me acomodé el cabello. -sino no hay trato.
-Está bien amor.-dijo divertido.
-Justin, te lo estas tomando a broma, acabas de violar una regla.-dije seria.
-Te dije amor, no amorcito.-dijo para luego cerrar los ojos.
-Pero eso tiene que ver con cursilerías.
Justin no respondía.
-Justin, no te duermas, esto no se queda así.-dije dándole un pequeño golpe en su torso desnudo.
-¿Qué haces?-hizo un gesto de dolor, pero aun sin abrir sus ojos.
No voy a mentir, se veía tan tierno e inofensivo…
-No te duermas.
-Tengo sueño ________, no hay nada más que hablar, mañana…-no terminó su oración.
-¡Justin!-dije levantándome de la cama.
Este soltó una sonrisa acompañada de una corta carcajada.
-Ven, duerme aquí conmigo.-dijo riendo con los ojos cerrados mientras hacia una seña con su mano de que me acostara al otro lado de la cama, es decir, a su lado.
-No voy a dormir contigo, estás loco.
-¿Si te ven durmiendo en otro lugar que no sea mi habitación que pensaran?-dijo al fin abriendo los ojos.-Sospecharían…-se apoyó de sus codos.
-Dormiré en tu habitación pero no en la misma cama…
-¿Ves alguna otra cama en la habitación?-dijo con una mirada despectiva.
-No, pero veo un sofá.
-Pues duerme allí.
-¿Cómo piensas que voy a dormir allí?, soy una invitada y… soy tu ‘’novia’’.-hice el signo de comillas con mis dedos.
-Dijiste que en momentos como estos no actuaríamos como tal, pero si quieres que seamos novios ahora, entonces puedes dormir conmigo.-esta vez se sentó en la cama.
-Eres un estúpido.-dije furiosa. -Soy visita, una dama y ese sofá es incómodo para dormir.
-Mira, en mi propia casa no voy a dormir incómodo, ¿estás loca? Si quieres dormir, duermes en el sofá.
-Eres un idiota inmaduro.
-Lo siento.-dijo para luego acostarse nuevamente en su cama y cerrar los ojos. Se acomodó, se arropó con su manta y no me preguntó ni siquiera si necesitaba una almohada, era un patán.
No dije una palabra más, apagué las luces de la habitación y me acosté en el sofá.
Miré la hora en mi teléfono celular y eran las 4 y media de la madrugada, ya llevaba 20 minutos acostada en aquel incomodo sofá y no podía dejar de pensar en lo que me había metido, nunca me pude haber imaginado algo así.
Estaba con los ojos cerrados pero sin poder dormir, tenía todos los sentidos activos y de pronto sentí como me arropaban con una manta de pies a cabeza, me acarició y me plantó un beso en la mejilla.
No me atreví a abrir los ojos hasta sentir que se alejaba de mí, pude abrir un poco los ojos y entre el rabillo del ojo pude ver la sombre de Justin, el acostándose en su cama con cuidado de no hacer ruido.
Todavía me sorprendía la habilidad que tenia de ser un completo patán y al mismo tiempo ser tan tierno.
Pensamientos de todos tipos inundaban mi cerebro para no dejarme dormir… que si las fans me odiarían, que si muchas fans desearían estar donde estoy en estos momentos, que si me gusta, que si no me gusta, que lo odio, que no lo odio, Justin Bieber, Justin Bieber, Justin Bieber y… Justin Bieber es mi novio, novio falso, pero mañana sería real para el mundo entero, menos para nosotros dos. Tal vez mi vida daría un giro de 360 grados o tal vez no.
Nunca creí en eso del destino ni que nacimos por una razón, pero con todo esto, estaba empezando a creérmelo un poco.
Pasaron dos horas, no me podía creer que eran las 6, aún estaba algo oscuro por la estación de verano, por suerte.
Sin pegar un ojo en toda la noche, ya estaba harta, si no hacia algo al respecto mañana me pasaría el día entero durmiendo.
Me levanté del estúpido sofá con cuidado de no hacer ruido y encaminé hacia la cama de Justin.
Intenté empujar un poco a Justin para acostarme en un espacio lo más pequeño posible, pero fue inútil, el estaba abierto completamente, de manera que no cabía ni una mínima parte de mi cuerpo en aquella cama.
-Justin.-susurré
Este solo hizo un sonido extraño y volteó la cabeza al lugar contrario de donde yo estaba.
-Justin.-susurré nuevamente pero ahora agitándolo con mucho cuidado. -¿Puedes moverte?
-¿Qué quieres?-dijo sin abrir los ojos, con una voz algo ronquita y dulce al mismo tiempo.
-¿Puedo dormir contigo?-dije en un susurro.
Justin levanto lentamente su cabeza y no pude ver claramente lo que hacía pero sentí que intentaba distinguirme observando mi silueta.
-No querías dormir conmigo.-dijo aun con la cabeza levantada.
-Pero… es que ese sofá está algo incomodo, ¿me das sitio?-dije en un tono muy bajo.
-No lo sé…-dijo estrujándose los ojos.
-Por favor, no he podido dormir en toda la noche…-dije casi suplicante.
-Me lo voy a pensar.
-Anda Jus, por favor.-dije con voz de niñita.
El solto una tierna carcajada y poso nuevamente su cabeza en la almohada.
-Jus.-susurré-muévete.-le di un leve empujoncito y se movió a un lado.
Me acomodé en la cama y me tapé con la cómoda colcha que estaba empapada de perfume de Justin, me encantaba ese olor.
Intenté ocupar el pedazo mas pequeño de la cama y me puse de lado contrario a Justin.
Cerré los ojos, estaba extremadamente cómoda, a los cinco minutos siento como el fuerte brazo de Justin se posa en mi cintura para luego atraerme hacia él, no hice nada al respecto, me hice la dormida y dejé que me abrazara.
Pude dormir bien, aunque me sentí un poco incomoda con Justin tan pegado a mí.
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