jueves, 12 de septiembre de 2013

Solo un poco de amor -cap 18- (primera parte)




Quiero saber algo…

-¿Qué querías saber?-sonrió.-Sabes que cuentas conmigo.

-Alguien tomo la llave de repuesto de mi apartamento.-La cara de Chris borró por completo su sonrisa, sustituyéndola por nervios.

-¿En serio?-Llevó sus manos a su cabello.

-Si Chris, se que él tiene algo que ver con esto.

-Yo…yo no sé… no se ________.-dijo despegando su mirada de mis ojos.

-¿No sabes?-Dije intimidante.

-¿Por qué no hablas con él a ver?

-Lo intento pero me evita.-rodé los ojos.

-No te puedo decir ________. Te aprecio mucho, si es por mi te lo diría pero Justin me mata. No literal pero algo así.-Dijo mientras se acercaba a mí.

-Ya me lo dijiste todo Chris.-sonreí triunfante.

Este levantó sus brazos en el aire y luego los dejó caer en sus costados.

-¿Dónde está?

-Eso no lo sé, pero de seguro está en su habitación.-Su cara de verdad era de preocupación, tal vez si estaba en problemas. Pero sé que el también tenía que ver con esto, el ayudó a Justin.

Justin es un estúpido, me hace esto y encima viene hacia mí a pedirme perdón, le pregunto por la llave y me responde como si él no tuviese nada que ver en esto.

Pude ver a Miranda que seguía en la cama, esta vez sentada y expectante hacia mí.

No había nada que decir por parte de nadie y Miranda echo a Chris de aquella habitación para poder bañarme y vestirme.

Decidí ducharme en el baño de Chris ya que no quería toparme con Justin ni de broma, no vaya a ser que le soltara una gran bofetada en la cara.

Dejé mi pelo suelto a lo natural y me puse vestido crema con flores rosadas que me había prestado mi prima y me maquillé naturalmente.

-Estoy perfecta.-me miraba al gigante espejo de aquella pared detenidamente.

-Luego hablas de Justin.-se burló Miranda.
Reí con sarcasmo mientras recogía.

-Ya me lo contagió.

-Si, al parecer.-dijo Miranda en risas.
Respondí con risas y cuando estas terminaron el salón nos rodeó de silencio, minutos después Miranda decidió hablar.

-¿Vas a dejarlo todo así?

-Estás loca, yo aquí no me quedo una noche más.

-Bueno, entonces… ¿Qué hacemos?

-Pensé que lo mejor sería si vas a la sala de estar y los
distraes.-sonreí triunfante.

-¿Y tú?-dijo Miranda emocionada.

-Pues…-llevé ambas manos a mis sienes.-pues yo iré a la habitación de mi novio, mi novio Justin a buscar lo que nos corresponde.

-Eres un genio.-rió Miranda.

-No pudiste haberlo dicho mejor.-sonreí.
Mi prima y yo salimos de aquella habitación para ir cada una a nuestros destinos, es decir Miranda a distraerlos y yo a la habitación de Justin.

Antes de conocerlo tenía la idea de que sería un consentido pero me equivoque, es aun peor… es un impertinente y sí, sé que soy algo complicada pero él no se queda atrás.

Me asomé para asegurarme que él no estuviese allí, luego de hacerlo entré y cerré la puerta de la habitación con seguro.

Caminé hasta llegar a una de las mesas de noche que se encontraban a los lados de su cama, la cama de mi novio.

Podría decir que estaba nerviosa, mis manos sudaban ¿por qué?, pues, buena pregunta… lastima no tener una respuesta.

Es difícil hacer este tipo de cosas deprisa y al mismo tiempo con cuidado de no hacer ruido o desorganizar mientras estás tan nerviosa. No podía creer que tuve que llegar hasta el punto de revisar las cosas ajenas de Jus… Justin.

En cuclillas abrí todos los compartimentos existentes en aquella mesa y no había rastros de la llave por lo que me dirige a la otra que estaba al otro extremo de la cama, nuevamente de cuclillas abrí el primer compartimento.

Sentí una puerta abrirse y de hecho no podía ser la de la habitación porque tenía seguro.

¿Qué rayos? Volteé y era él, saliendo del cuarto de baño, estaba completamente desnudo sin nada que pudiese cubrir al menos un poco de su… de su parte intima

No lo podía creer, lo primero que se me ocurrió fue taparme la boca con mis manos, y me escondí debajo de la cama, ¿en que estaba pensando? Pues, la verdad no quería imaginarme la cara que pondría Justin cuando me viera revisando sus cosas.

Podía ver como se movía de un lado al otro buscando que ponerse, parecía algo inquieto. De pronto se acerca a la cama y se agacha, pude escucharlo quejándose mientras cerraba un compartimento de la mesa de noche.

Yo, completamente en silencio mientras tapaba mi boca observando cada uno de los movimientos de mi novio falso no sabía qué hacer, me estaba muriendo de calor allí dentro y sentía que tenía toda una vida debajo de aquella cama.

Sentía unas ganas de estornudar desde hacía minutos y ya no podía contenerlo más, así fue, simplemente estornudé, me tapé la boca y me sorprendió ver que Justin no dijo absolutamente nada.

Con mi boca aun tapada sentí un rayo de luz entrar en aquel hueco oscuro en el que yo me encontraba, me giré al otro lado y allí él estaba, en cuclillas mientras sujetaba la manta de la cama hacia arriba para poder observarme mejor, sus ojos miel me miraban confundido y esta vez no se me ocurrió hacer otra cosa que taparme la cara rápidamente.

Yo estaba consciente de que haciendo semejante tontería no conseguiría nada más que parecer una estúpida.

Justin carraspeo con sarcasmo y luego de unos segundos de silencio decidió hablar.

-Te puedo ver.-dijo con tono curioso.

Yo no dije media palabra luego de quitar las manos de mis ojos, solo lo miré nerviosa y el silencio se apoderó de mí.

-¿Qué haces allí?
















2da PARTE.







-¿Yo?-señalé con mi índice hacia mi cuerpo.

-Sí, tú ________.-Su tono era algo desesperante.

-Pues, nada. -Desvié mi mirada de sus ojos.

-Eres una niña.-suspiró profundamente.-Anda vamos, sal de allí.

-No soy una niña.-dije de mala gana.-Justin entrecerró los ojos.

Decidí mirarlo esta vez y salí de allí con su ayuda, por suerte ya estaba vestido.

-¿Qué rayos hacías debajo de mi cama?-dijo molesto.

No se me ocurrió nada que decirle así que opté por mirar a todo alrededor ignorándolo por completo.

-No me hables así.-lo miré a los ojos.

-Habló como me da la gana.-sostuvo seriamente.-Además estas en mi
habitación y quiero saber porqué.

-Pues solo me preguntas y yo te respondo.-dije dulcemente.-Así de simple, no te estreses.

-Me vas a volver loco ______.-llevó sus manos al pelo.-llevo cinco minutos preguntándote y no me respondes.

Y funcionó mi plan, estaba haciendo tiempo para que se me ocurriera algo que decirle.

-Justin, estaba buscando mi móvil y se me calló debajo de la cama.

-Eso no te lo crees ni tú.-Justin se burló y dio una palmadita a mi mejilla.

-Si no me crees ese no es mi problema.-rebaté su mano de mi mejilla.

-Está bien, se pudo haber caído ¿no?-me observo de pies a cabeza en busca de algo.- ¿Dónde está?

-¿Dónde está qué? -dije nerviosa.

-Tu celular________, estaba encima de la mesa de noche, donde había un compartimento abierto cuando salí del baño.-me sostuvo de la muñeca y me condujo hacia la mesa, donde pude ver mi teléfono celular.

El silencio se apodero de mí por unos segundos como ya había pasado varias veces en este largo día.

-Bueno, pensé que se me había caído. ¿Algún problema?-Tomé mi celular con prisa.

-¿Qué hacías en mi habitación?-volvió a preguntar Justin con su tono de mal humor.

-Estaba buscando mi celular, se me había quedado aquí.

Justin tomó mi mejilla y la acarició con dulzura, luego llevó su mano a mi mentón.

-Eres la mujer más terca, más orgullosa y más gruñona que he conocido.

-Tú eres el ser más estúpido.

-Tal vez lo sea, pero al menos no soy un mentiroso.-Me guiñó el ojo.
Podía alejarme de él, pero aún así no lo hice, no lo hice porque no quise aunque no me convenía.

-¿A qué te refieres con ello?
Justin sonrió y se alejó de mí, si, se alejó para salir de la habitación pero poco antes de retirarse se recostó en el marco de la puerta para decirme que se hacía tarde así que lo seguí hasta llegar al salón de estar donde no estaban Chris y Miranda.

Al ver que el apartamento se encontraba solo excepto por nuestra presencia decidimos salir de allí.

Llegamos hasta una rage rover color negro mate, era de Justin, por cierto, hermosa. ¿No mencioné que Justin se veía hermoso? Pues lo estaba, estaba elegante, tanto que hasta fue caballeroso conmigo.

El señor Bieber no me permitió abrir la puerta de su auto y lo hizo él mostrando lo tan caballeroso que podía ser si se lo proponía.


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