-Ah, también era algo alto y blanco y…. y llevaba una camisa.-dijo el chico.
-¿Cómo era la camisa?
-No lo recuerdo…
Estuve a punto de hablar y Miranda se adelantó.
-_________...
-¿Te puedes callar? Te deje que me acompañaras, nada más.-dije para luego fulminarla con mis ojos.
Miranda me miró incrédula, cosa que ignoré.
-Disculpe…-dije mientras leía con dificultad el nombre que tenía el apuesto chico en su perfecta camisa blanca. -Fer… ¿Fernando?
-Sí, Fernando.-Acomodó su corbata.- ¿Desea algo más?
-Quería saber en cuanto tiempo se resuelve esto exactamente.
Siendo sincera también quería saber si detrás de todo esto estaba Justin Bieber, era muy sospechoso.
-No tengo un tiempo exacto pero como mínimo en dos horas.-hizo cara de pena.
-¿Qué?
-Sí, lo siento mucho. Si pasan cinco horas y el problema aún no se resuelve, no se preocupe que le busco él mejor hotel.-
También tendremos vigilada aquella zona no vaya a ser que la persona que vino a buscar esa llave era un ladrón, o una confusión.
-Ni modo.-dije en un suspiro.-Muchas gracias.
-Siempre.-sonrió y le devolví el gesto.
Tomé del brazo a Miranda y di la vuelta para marcharme de allí.
-¡Señorita!-Me giré y Fernando tenía en sus manos mi bolso.
-¡Ay!-dije mientras ponía mi mano en mi frente.-Muchas gracias Fernando.
Cuando tome el bolso de su mano para llevármelo este no lo
soltó y sonrió al ver como lo miraba.
-Necesito saber su nombre… para ponerlo en el registro.
-¿Ah sí?-arqueé una ceja.
-Si, en serio.-rió
Solté una dulce carcajada y bueno, la verdad me gustaba un poco, era un chico agradable, no como otros...
-_________ Backus.-miré hacia abajo sonriente mientras acomodaba un mechón detrás de mi oreja.
A veces me sorprendía de mi misma, por fin me sentía mejor, días atrás no hubiese tenido la actitud que tengo con este chico, ni loca.
-¿Número de celular?-Aún no soltaba el bolso.-Para mantenerla… al tanto.
Le di mi número y este lo apuntó en un papel, escribiendo al lado mi nombre.
-Ya, eso es todo.- dijo Fernando y por fin me paso el bolso.
-Muchas gracias.-me referí al bolso.
-De nada, de nada.-rió.
-¡Adiós!-di la vuelta y alcancé a Miranda que estaba mirándome confusa al lado del ascensor.
-¿Y tú que miras?-dije mientras presionaba el botón para llamar al ascensor.
-Tienes más actitud de soltera que cuando lo estabas.
No sabía dónde meterme, ahora ¿qué le podría decir ahora a mi prima? Había olvidado mi noviazgo por completo.
-¿Me hablas a mi?-traté de sonar indiferente.
-No, a mi abuela. Obvio que a ti ________.
-No sé a qué te refieres.
-Me refiero a la escenita que tenías montada con el chico de recepción.
-Por Dios, ya vienes tú con tus imaginaciones, yo estaba actuando normal… ¿o no se puede ser amable ahora?
-Lo que digas.
-Sí, lo que yo diga.-le respondí.
-¿Puedes dejar de tratarme como si fuese una perra?
-¿No lo eres?
-¿Me acabas de llamar perra _______?
-No.-Entré al ascensor rápidamente y pulsé el botón numero 25.
Miranda entró antes de que las puertas del elevador cerraran por completo.
-_______, ya te estás pasando.-Se situó en frente de mí.-
Perdón, sí… tal vez lo hice mal, cometí un error.-volteó mi cara para que yo la mirara, y lo hice.-Pero, ya lo hecho está hecho, era lo que sentía en ese momento, y aún lo siento, siento que lo amo.
-No me pidas perdón a mí, pídete perdón a ti misma.
-Pero estás enfadada….-Le salió una lágrima de las mejillas.
-No estoy enfadada ni contigo ni con nadie…
-Si lo estas ________, mírate….
-No es lo mismo estar enfadada que estar dolida.
-Pues lo siento, pero ya no puedo echar para atrás, por favor, lo siento mucho.
La abracé, esto hizo que ella llorara con fuerzas, no podía verla llorar y casi suplicándome, la quiero mucho y no puedo vivir sin ella.
Es cierto que la mayoría de las veces la trato como niña pequeña y a penas nos llevamos un año pero, esta vez sí tenía razones para tratarla como tal.
Al abrazarla sentí unas inmensas ganas de contarle todo lo que me había pasado y como me sentía al respecto, pero no podía hacerlo… no es que no confíe en ella, es que es algo complicado.
-No llores más.-me despegue del abrazo y le limpié las lagrimas que caían por sus mejillas delicadamente.-Te quiero mucho, no sabes cuánto y me pongo así contigo por esa razón.
-Yo también te quiero, pero ya no me castigues más por favor.
-No lo haré prima.-le di un corto abrazo.-Vamos.-dije al ver que habíamos llegado al piso 25.
Decidí verificar si la persona que fue a buscar la llave de mi apartamento era un ladrón que se hizo pasar por huésped de este para robar nuestras cosas.
Caminamos el largo pasillo hasta llegar a nuestro apartamento, el 25 A y pegué mi oído a la puerta para ver si escuchaba algún sonido, y no, estaba igual de vacío que ayer por la tarde.
-__________, no me dejaste hablar cuando estábamos en la recepción.
-Sí… lo sé, lo siento.
-No, no es nada, te entiendo.-se quedó en silencio unos segundos y luego empezó a reír a carcajadas.
-¿Qué pasa?-dije riendo al igual que ella.
-Es que, es que…-ella no podía ni hablar, se sostenía el estomago con sus dos manos.- ¡Estás loca!
-¿Por qué?-aún me reía.
-¿De dónde sacaste eso de las maquinas y la puerta? ¿Lo dijiste en serio o era broma?-dijo Miranda con dificultad debido a su ataque de risas.
-Es lo que dijo tu novio Chris.
-No, Chris nunca dijo eso, no imagines cosas.
-¡Si lo dijo!
-No, solo dijo que la puerta no se abriría con simples personas tonta.
-Pero si no se abre con simples personas entonces se refirió a maquinas.-dije confusa.
Realmente me di cuenta de que había dicho una estupidez en recepción, ¿a quién se le ocurre?
-No, se abre con mantenimiento, con llaves o con no sé, pero no con maquinas que llegan de otro lugar.-dijo riendo.
-Pero… aún así Chris tenía en la cabeza hacernos dormir en el apartamento de Justin.
-¿Por qué lo dices?-dejó de reír repentinamente para ponerme plena atención.
-Que ingenua eres primita…-rodé mis ojos.-el mismo dijo que en recepción no habían llaves a menos que nuestros padres las dejaran allí debido a que esto no es un hotel cualquiera sino algo más privado.
-¿Y?
-Eso es mentira Miranda, todos los apartamentos de aquí tienen llaves de repuesto en recepción.
-Sí, es cierto…-Dijo pensativa.-detrás del chico de recepción habían cientos de llaves
-Exacto. ¿Recuerdas cuando se reía porque no había habitaciones disponibles?
-¿Todo fue planeado?
-No lo sé, supongo… que sí.-Apreté mis labios.-Solo sé que
Chris aprovechó la situación de que se te quedaran las llaves del apartamento.
-¿Uno de ellos tiene la llave de repuesto?
-No lo sé Miranda, no lo sé
-Bfff
-¿Te puedo hacer una pregunta?
-Sí, dime.
-¿Cuándo se te quedó la llave en el apartamento no fue un plan de Chris y tú?
-No, no, no nunca, te lo juro.-dijo levantando sus dos manos comprobando que era inocente.
-Ah…-dije pensativa.
-¿Qué haremos cuando entremos?-miró al suelo.-no quiero discutir con Chris.
-No te preocupes, no hables nada de esto con él, intentaré resolverlo yo.
La rabia estaba tornando intensidad, y en serio estaba casi segura que la llave de repuesto la tenía uno de ellos dos.
-Está bien.-sonrió.
Encaminamos hacia aquella puerta, la puerta del apartamento número 25B.
Mis manos sudaban, la verdad no tenía idea de cómo manejar esta situación, pero opté por hablar a solas con Justin y luego
con Chris.
Miranda tocó el timbre, nadie abría… tocó el timbre por segunda vez… por tercera… por cuarta… y a la quinta abrieron.
En el marco de la puerta apareció Justin con la camisa a cuadros desabotonada, era perfecta, no la camisa… su silueta, su torso, estaba feliz de poder verlo otra vez, pero solo en esos segundos ya que la furia aun no se había ido de mi cuerpo.
-¿Quieren dejarme sordo? paciencia, no ando en patines.-Miranda, a diferencia de mí sonrió ante sus palabras. Justin dejó espacio para que pasáramos.
Miranda lo saludo con un beso y siguió de largo mientras que yo procuré hacer lo mismo pero sin besos ni miradas.
Como era de esperar sostuvo mi brazo para devolverme y ponerme frente a él.
-¿No vas darle un beso a tu novio?-dijo en un susurro mientras me miraba detenidamente a los ojos.
-No.-dije indiferente intentando evitar ver cualquier parte de su cuerpo.
Como siempre Justin levantó mi cara sosteniendo mi barbilla y arcó una ceja.
-Debes.
-Solo si hay gente.
-Hay gente, Chris esta en el sofá y está mirando.
Miré por el rabillo del ojo y efectivamente estaba Chris en el sofá que daba frente a la puerta, menos mal que Justin y yo estábamos hablando en un tono bajo.
Debía hacerlo, debía darle un beso, pero se lo daré corto y con distancia de cuerpos.
Ahí va, me acerqué con una sonrisa romántica y le di un corto beso, quedamos paralizados, mirándonos a los ojos el uno al otro.
Me sentía como una actriz de Hollywood, haciendo un casting para ser aceptada en una película de comedia romántica.
Reaccioné y disimuladamente le di un pequeño golpe bajo a
Justin, este hizo cara de dolor.
Segundos después su cara cambió a una sonrisa.
Me sujetó de la cintura e inclino lentamente su cabeza para encontrarse con mis labios, no podía hacer nada al respecto ya que la mirada de Chris y Miranda estaban puestas en nosotros, yo solo sonreí.
-¿Así es que juegas? –susurró el castaño en mis labios para luego entrar su lengua en mi cavidad bucal y besarme apasionadamente. Me pegó a él.
No me quedó de otra que seguir el juego, ustedes pensarían que solo le sigo el juego porque nos estaban mirando, pero no es así, realmente estaba feliz de que esto estuviese sucediendo, necesitaba sentir sus labios otra vez.
Me pegó más a él como nunca antes lo había hecho que hasta podía sentir los mas mínimos detalles de su cuerpo con el mío, me pegaba a él con cada segundo que pasaba y enterraba sus dedos en mi cintura, no lo niego y es que lo disfruté, pero si era por el hasta nos desnudábamos en ese mismo momento por lo que tuve que hacer un ‘’stop’’.
-Amor, aquí no.- dije sobre sus labios sonrientemente mientras posaba mis manos en su fuerte pecho. Lo dije en un tono audible para aquellos dos (Chris y Miranda).
Vaya escenita teníamos montada, cualquiera la creería.
Justin asintió y cerró la puerta de entrada/salida, yo aproveché para caminar hacia cualquier lugar del apartamento, y… una nalgada, Justin me había dado una nalgada y justo después un apretón en mi trasero.
Es un idiota, es un imbécil, es un inútil, quería gritar y pegarle un puñetazo, pero siempre está el desgraciado ‘’pero’’ que no me deja hacer nada.
Me acerque a él y lo abracé.
-Eres un idiota, que sea la última vez que lo hagas.-le susurré
al oído.
-Yo también te amo.-susurró a mi oído seguido de escuchar mis palabras.
-Te odio.-le respondí en un susurro.
-Me da igual. -susurró y luego se despegó de mí. Acomodó un mechón de mi cabello románticamente mirándome fijamente a los ojos, pero esta vez serio.
-Adiós.-dije en un tono bajo y giré para irme al salón de estar con Chris y Miranda.
Justin quedó detrás de mí.
-Vamos.-tomó mi mano y entrelazo en la suya para caminar juntos hacia el salón de estar.
Es un idiota, un aprovechado.
Llegamos al sofá donde se encontraban Chris y Miranda, por supuesto me senté al lado de Miranda luego de soltarme del agarre de Justin, pero él no se sentó, se quedo parado en frente de mí.
-Casi no dejan nada para esta noche.-dijo Chris en una risa.- ¿Eh Justin?-Se levantó y le dio una palmada en la espalda a Justin.
Este solo sonrió mientras yo permanecía en silencio todo el tiempo mirando hacia cualquier lugar de aquel salón.
-Voy a buscar un vaso de agua.-dijo Chris a Miranda.
-Yo te acompaño.-Se levantó del sofá y lo siguió hasta la cocina.
Solos Justin y yo nuevamente, algo que no deseaba en estos momentos porque no sabía cómo empezar a hablarle sobre lo que ocurrió sin alterarme.
Me quedé sentada en el sofá ignorando su presencia a pesar de que él me estaba observando detenidamente.
El salón permaneció en silencio por menos de dos minutos.
-¿Dónde estabas?-dijo secamente.
Levanté mi mirada para observarlo, no esperaba qué el aún siguiera observándome, pero me encontré con su mirada.
-¿A ti que te importa?-dije y luego miré mis manos que estaban posadas en mis piernas cruzadas.
-Me importa mucho.-Yo sin mirarlo podía sentir sus ojos posados en mí, observando no tan solo mis ojos, sino cada centímetro de mi piel, aunque estuviese casi toda cubierta.
Por dentro estaba sorprendida, mis ojos se iluminaron porque nunca imaginé que me respondería de esa manera, bastaba con un: ‘’no me importa’’ o algo así, ya estaba acostumbrada a eso.
-¿Ah sí?-arqueé una ceja.
-Sí, cuando salgas procura ir vestida como una persona normal.
¿En serio dijo lo que escuche? Sí, lo había dicho.
Lo miré a los ojos incrédula y me levanté del sofá.
-Soy una persona normal, y si no te gusta cómo me visto pues no me mires.-dije enfadada.
Caminé hasta el primer lugar que me vino a la mente, la terraza de ese mismo piso. Cerré la puerta de cristal y me senté en uno de los estrechos sillones negros.
Pude ver que Justin se sentaba en el lugar donde yo estaba antes pensativo.
Intenté ignorar por completo todos los problemas incluyendo a
Justin que era un problema más.
Me concentré en mirar el bonito paisaje que me regalaba aquella terraza, veía con calidad y detinencia los distintos azules del mar.
¿En qué se había convertido estas vacaciones? ¿Un terror?
¿una simple experiencia más? No lo sé, no sabía siquiera donde dormiría aquella noche.
Justin pretendía que me preocupara por la ropa que me pondría si ni siquiera tenía, me decía anormal y encima me da una palmada en el trasero, es un imbécil.
Tenía hambre, algo de sueño y aún estaba cansada, cansada de este día, quería que todo pasara y poder estar tranquila en MI apartamento.
-¿Puedo pasar?-gritó Justin desde el otro lado de la puerta de cristal.
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